| 1 cuota de $39.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $39.000 |
| 2 cuotas de $23.300,55 | Total $46.601,10 | |
| 3 cuotas de $16.178,50 | Total $48.535,50 | |
| 6 cuotas de $9.224,15 | Total $55.344,90 | |
| 9 cuotas de $6.859,67 | Total $61.737 | |
| 12 cuotas de $5.772 | Total $69.264 |
| 1 cuota de $39.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $39.000 |
LIBRO 1 – NO APAGUEIS AL ESPIRITU
No Apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. 1 Tesalonicenses 5:19-20. Según el apóstol Pablo, debemos buscar principalmente el don de profecía (1 Corintios 14), y al investigar las Escrituras, podemos comprender por qué se nos da esta guía. El servicio profético debe estar íntimamente ligado a la revelación de quién es Dios y lo que hace en todo momento. Como Iglesia, necesitamos que la profecía esté presente en nuestro medio para no apagar el Espíritu. En este libro, Fábio Coelho analiza la importancia del don de profecía en la vida cristiana y en la iglesia, además de ofrecer enseñanzas prácticas que ayudarán a quienes desean crecer en el servicio profético de una manera sabia, madura y bíblica.
LIBRO 2 – LA MISIÓN APOSTÓLICA DE LA IGLESIA
Redescubriendo el poder del Evangelio en la Gran Comisión. Todos los santos que forman parte de la familia de Dios han sido incorporados a la misión apostólica de la iglesia. Tras su resurrección, Jesús envió su cuerpo a todos los grupos étnicos de la tierra para predicar su evangelio y hacer discípulos de todas las naciones. La iglesia de Jesús es esencialmente misionera, y ningún creyente en Cristo está fuera de este propósito. ¡Estamos en una misión porque el Hijo nos envió! La Gran Comisión se resume en el envío de los discípulos del reino, por el propio Rey, para una tarea específica: ser sus testigos hasta los confines de la tierra. Este es un envío basado en la autoridad del Hijo del Hombre, Dios y Rey. Nuestra misión como iglesia comenzó en Jerusalén el día de Pentecostés, cuando el Espíritu fue derramado, y durará hasta el fin de esta era, cuando el nombre del Señor sea conocido y adorado por todos los pueblos. Es decir, cuando Jesús regrese a este mundo y establezca su reino eterno sobre las naciones de la tierra. ¡Amén!
